Jacobo Borges. Diario en tiempo de pandemia: viajantes, paisajes y aguas
María Luz Cárdenas
La exposición Jacobo Borges. Diario en tiempo de pandemia: viajantes, paisajes y aguas, es una de las más significativas experiencias en la trayectoria de Jacobo, que nos revela la inmensa fuerza de un creador que a los 95 años es capaz de producir un trabajo original, una obra contemporánea que se levanta sobre la construcción de un lenguaje propio, partiendo de la experiencia vivida en la pandemia de 2020.
Aislado en un espacio muy reducido, sobre una mesa pequeña, sin sus herramientas ni materiales usuales, Jacobo no detuvo su labor creativa y comenzó a trabajar con lo que tenía a mano:pedacitos de papel recortados con tijera que fueron armando un universo en movimiento,proceso que grababa en videos que nunca se repetían. En un momento determinado, los fragmentos de papel volaron al piso y, vistos desde arriba, formaban constelaciones, extrañas galaxias con ritmos inesperados. Una vez que salió del encierro y le fue posible trabajar en el espacio de su taller, unió los pedazos en enormes lienzos cubiertos con resina. En estas obras, los vertiginosos ritmos de las líneas y puntuaciones revelan narrativas no lineales, partituras cruzadas, que expanden la sensibilidad en corrientes vertiginosas.
Es una producción impresionante por su calidad y fuerza, que decidimos exponer por la magnitud e importancia de sus contenidos y ejecución plástica. Las obras conservan lineamientos temáticos que cruzan los intereses, siempre renovados y trabajados con procesos experimentales, que hacen de Jacobo un artista esencial en el arte venezolano contemporáneo.
DIARIO EN TIEMPO DE PANDEMIA
En el año 2020, la pandemia tomó a Jacobo Borges en una situación muy singular, en Nueva York, en un apartamento muy pequeño y con muy pocas herramientas de trabajo: reproducciones de sus propios trabajos, unas tijeras y un IPad. Mientras cortaba unos papeles para desecharlos, se percató de que, al caer, se producían transformaciones. De allí surgieron los diarios: cerca de 300 obras efímeras fotografiadas en el IPad, que se destruían y, con los mismos materiales de recorte,se convertían en otras nuevas. El resultado es un universo de fragmentos en movimiento que se transforman permanentemente y a cada cambio generan obras nuevas: líneas, figuras, aves, tensiones entre los puntos… Esta es una serie de elevadas soluciones formales, pero también una reflexión interior sobre su respuesta a las cargas del confinamiento —los anhelos, los respiros, los acechos y los miedos. Diario en tiempo de pandemia es el principio, el hilo conductor inicial e iniciático que fue desplegando sus sentidos hacia pinturas de gran formato y recogen la misma significación. Así vemos cómo la producción de Jacobo Borges siempre regresa a sus propias fuentes y se transforma: es un mismo espacio que se configura y se reconfigura, un mismo tiempo que siempre cambia y siempre permanece. Los videos presentados en esta sección fueron realizador por Jacobo Borges en Nueva York y editados en Caracas con la asistencia técnica de Abraham Tovar, videógrafo y documentalista. En septiembre de 2020, Jacobo Borges conversó con el fundador de Prodavinci, Ángel Alayón, sobre su diario visual y literario Tiempos de pandemia. Durante el encuentro virtual, Borges contó cómo se originó su más reciente creación, mientras estaba varado en Nueva York, sin herramientas de trabajo y con el anhelo de regresar a Caracas. Los 15 videos fueron publicados originalmente en la página de Prodavinci, donde se puede igualmente consultar la entrevista.
FOTOGRAFÍA: EL OJO CONSTRUCTOR DE IMÁGENES
Lejos de ser un recurso complementario, la fotografía ha sido una constante en la obra de Jacobo Borges. A lo largo de su carrera ha producido miles de imágenes —algunas con fines documentales, otras como parte de su proceso creativo— que revelan su mirada única.
Desde una calle transitada, un reflejo en la cerámica o una disposición vegetal, Borges construye imágenes con precisión compositiva. Este trabajo fotográfico permite reconocerlo como un fotógrafo que explora diferentes aspectos temáticos y estéticos.
VIAJANTES
La realización de figuras escultóricas con una inmensa fuerza expresiva ha sido constante en la producción de Jacobo Borges. Entre sus más destacados logros se encuentra la instalación Se vino abajo el cielo, de 1996, presentada en la Residenz Gallery de Salzburgo, Austria, y luego de dos años, en el Retén de Catia, que sacudió al público como metáfora del Diluvio Universal. En sus escenografías para teatro impone la misma capacidad de expresión, en obras como Los ángeles terribles de Román Chalbaud, Lo que dejó la tempestad, de César Rengifo o Calígula de Albert Camus. En este caso, los Viajantes retuercen nuestras almas por su avasallante enfrentamiento a la realidad, la represión y la violencia del mundo actual. El color negro resalta esa capacidad de conmover y empujarnos a insondables abismos en tanto espectadores. Es la sociedad que oprime y desata sensaciones encontradas entre la belleza expresiva que Jacobo sabe otorgar, junto al sentimiento de lo terrible que nos acosa en todos los registros del dolor, la tortura y la guerra. Algunas pinturas de Se vino abajo el cielo, y otras también de años anteriores, como El bosque, La puerta y Reflexiones de agua, acompañan a los Viajantes, para contextualizar la producción.
PAISAJE DEL ORIGEN Y AGUAS
La serie Paisaje del origen deriva de la investigación visual realizada por Borges durante la creación del Diario en tiempo de pandemia. En un momento determinado volaron de la mesa pequeños fragmentos de papel recortado que, vistos desde arriba, formaban un caos organizado,una situación visual efímera fascinante. Se trata de diez obras en óleo sobre lienzo y resina. El agua desempeña una función esencial activadora de metáforas, espacios y recuerdos en la vida y la obra de Jacobo Borges. En sus perspectivas simbólicas, el agua encarna el nacimiento y la muerte, el fluir, el recorrido. Es un símbolo de origen y final de la creación, es un elemento vital que, en su versión diluviana, arrastra consigo la vida, es transformación. La imagen se asocia a experiencias que le han marcado el curso de la existencia: los caudales producidos por las aguas de la lluvia en su casa de infancia, las inundaciones, los recuerdos torrenciales en Nueva York o Berlín, e incluso la cercanía a la muerte por inmersión. El agua elemental es el espacio potencial en su forma más íntima y compleja. Para Borges, es definitivamente el medio ideal para representar la transición del espacio y del tiempo. La serie Aguas en esta exposición se compone de seis obras que exploran el uso de materiales superpuestos, capas, texturas y variaciones de color. Las composiciones no responden a una narrativa concreta ni a una interpretación única. Están organizadas a partir de elementos visuales que pueden remitir a formas naturales o urbanas. La serie se centra en la experimentación con técnicas mixtas y en la reutilización de recursos formales presentes en etapas anteriores de su obra.
