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Sam Francis | Galeria Freites

Sam Francis

Green Buddha, 1977
Acrílico sobre tela
91,4 x 121,9 cm

Untitled (SFP 74-4), 1974
Acrílico sobre tela
198 x 244 cm

Untitled (SFP86-54), 1986
Acrílico sobre tela
122 x 335,5 cm

Un accidente de avión cambió su vida. En la época de la Segunda Guerra Mundial dejó sus estudios para alistarse en la fuerza aérea estadounidense. Fue durante un vuelo de entrenamiento que la aeronave que tripulaba acabó estrellándose estrepitosamente. Sam Francis logró salvarse. Pero tuvo que pasar cuatro años en un hospital para recuperarse de las lesiones. Fue en ese momento cuando se produjo su encuentro con la pintura, de la cual no pudo escapar jamás.

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Sam Francis nació en San Mateo, California, el 25 de junio de 1923. Durante su juventud estudió botánica, medicina y psicología en la Universidad de California, Berkeley, entre 1941 y 1943. Su vocación patriótica lo llevó a dejar su formación académica por el camino militar, del que tuvo que desertar obligatoriamente luego del accidente en avión. En principio, la pintura llegó como entretenimiento, sobre todo la acuarela. Cuando recibió el alta, en 1948, decidió continuar sus estudios universitarios, pero ahora dedicados al arte. Se graduó en la Academia de Bellas Artes de Berkeley en 1950.

Francis resultó inicialmente influido por la obra de los expresionistas abstractos como Mark Rothko, Arshile Gorky y Clyfford Still. Pasó los años cincuenta en París, donde celebró su primera exposición en 1952 en la Galería Nida Dausset. Estando allí se relacionó con el tachismo, una de las tendencias del informalismo europeo que pone el acento en la elaboración de una obra abstracta fundamentada en gestos de carácter informal que acaban por crear manchas (taches, en francés) sobre la superficie del lienzo. Sin embargo, los tachistas europeos practicaron con frecuencia la monocromía y, aunque Francis no rehuyó esta posibilidad, sus pinturas, salpicadas de manchas y chorreones, suelen mostrar colores vibrantes. Su obra (como la de los tachistas o la de Pollock) hace una apuesta rotunda por la espontaneidad, dando absoluta prioridad al sentimiento libre sobre la razón. Pero a Francis le gustaba explorar nuevas propuestas. Por ello en algunos de sus cuadros encontramos ecos evidentes del minimalismo.

Sus viajes le llevaron durante esos años por Italia, México, India, Tailandia y Hong Kong. Pasó más tarde algún tiempo en Japón, y algunos han visto en su obra la influencia del budismo zen.

Francis regresó a California durante los años sesenta. Se le considera uno de los exponentes de la pintura de acción estadounidense. Durante las últimas tres décadas de su carrera, su estilo de grandes lienzos propios del expresionismo abstracto fue relacionándose más con la pintura de los campos de color. Se le conoce sobre todo por pintar murales de gran tamaño, como el tríptico que hizo para la Kunsthalle de Basilea, en 1956.

Trabajó con diversos materiales, como la arcilla o la cerámica. Además, utilizó la litografía y la monotipia. Cuadros de San Francis pueden verse en Nueva York, tanto en el MOMA como en el Guggenheim; así como en la Tate Gallery de Londres, el Centro Pompidou de París y la Kunstahaus de Zúrich.

Murió en California, Estados Unidos, el 4 de noviembre de 1994.

Más información sobre Sam Francis en: www.samfrancisfoundation.com

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