Seis cabezas de gran tamaño esculpidas por Manolo Valdés en distintos materiales, pueden apreciarse a partir de hoy en la capital francesa. Tocados, sobreros y aretes, colocados sobre monumentales rostros femeninos, se adueñaron de la Place Vendôme de París la tarde de este jueves, en la ceremonia inaugural de la más reciente exposición del artista español.

Un sexteto de esculturas descomunales, talladas sobre aluminio, hierro y mármol, con ornamentaciones únicas, coloreadas, sorprende desde hace algunas horas a los transeúntes y se mantendrán durante un mes bajo la luz del otoño parisino.

“Mis esculturas son creadas para tener diferentes vidas y personalidades a través de las estaciones, ellas miran hacia adelante para atraer a los colores del otoño, la nieve y la luz llena de hielo del invierno,

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 las flores primaverales, y la frescura de los florecientes árboles, para finalmente obtener la totalidad del esplendor del verano”, afirmó el artista.

Valdés asistió a la inauguración junto con el alcalde de París, Jean-François Legaret. Para esta exposición, el artista se inspiró en una serie esculturas de mujeres africanas que vio en el museo Metropolitan de Nueva York. Cabezas de mujeres con adornos exagerados, que trasladó a sus recurrentes rostros inexpresivos que no parecen tener procedencia, origen histórico ni edad específica.

La Galería Freites estuvo presente en la inauguración de esta grandiosa muestra en l

a capital francesa, acompañando al maestro español, uno de nuestros más importantes artistas.  

Las seis figuras perfectamente repartidas en la plaza gozan de grandes dimensiones, como “Los Aretes“, que mide unos seis metros de largo y representa una mujer portadora de unos pendientes de azul cobalto tan grandes como su cabeza; o “La mariposa”, en la que una enorme mariposa, ornamento preferido del artista que simboliza la belleza interior, adorna la frente de la figura. En “La doble imagen” Valdés cubrió de helechos la parte superior del rostro femenino, dejando al descubierto la misteriosa expresión de esta escultura de 10 toneladas de peso. La fuerza del azul vuelve a repetirse en “Las mariposas”, otro de los grandes rostros sobrevolado por un grupo de mariposas.“La pamela” y “La diadema” completan este sexteto monumental, que sobrepasan los cinco metros de alto.

El pintor y escultor expresó su eterno agradecimiento a París, ciudad que lo recibió cuando era estudiante de arte y donde quedó impresionado por los movimientos modernos y sus métodos creativos, en contraposición a lo que ya conocía. “En ese viaje descubrí la libertad”, admitió.

Manolo Valdes Alejandro Freites

En la foto Alejandro y Beatriz Freites acompañan a Manolo Valdés y su hija Regina Valdés en la inauguración de la exposición

La compleja estética del artista español, así como la amplia variedad de materiales que utiliza, evocan la inmutable elegancia de su arte, inspirado en la tradición pictórica de maestros clásicos como Velázquez y Goya, pero también en artistas modernos como Picasso y Matisse.

“Cuando he visto las esculturas instaladas aquí me he sentido bien, no he visto que sean estridentes con el entorno, las he encontrado integradas y veo que las estatuas azules tiene el color de las puertas y que las blancas se parecen a las fachadas. He sentido como si hubieran estado aquí siempre”, indicó el artista.

La plaza Vendôme no sólo es célebre por sus hoteles de lujo como el Ritz, sus selectas boutiques y sus joyerías, sino también por sus famosos ocupantes como Coco Chanel, F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, y el compositor Frédéric Chopin. Una historia que ahora cuenta con las seis esculturas monumentales de Manolo Valdés.

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