George Segal

Man Against Wall With Black Drainpipe, 1987-1988
Yeso pintado, madera y metal
102 x 91 x 36 cm

Era conocido por sus estatuas de yeso y bronce de tamaño natural, en las que retrató, a veces de forma humorística, al hombre corriente en sus situaciones diarias. George Segal supo mezclar las corrientes pop de Claes Oldenburg, Andy Warhol o Roy Lichtenstein con la visión más realista de Edward Hopper, en una obra muy marcada por su primera vocación de pintor.

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Nació en Nueva York, el 26 de noviembre de 1924. Fue en 1958 que comenzó a realizar esculturas en yeso y desde 1961 las modeló directamente sobre el cuerpo humano. Su obra fue entendida por los críticos como una denuncia de la condición del hombre moderno. La figura siempre conservó el color blanco del yeso, mientras la decoración, que aparecía coloreada, llegó hasta la introducción de fuentes luminosas de color (Girl in DoorwayTimes square por la noche).

“Quería bajar la escultura de su pedestal”, dijo Segal en una entrevista en 1985. “Quería algo sólido, algo con lo que me pudiera topar o dar la vuelta, algo de lo que podría formar parte. Pero también quería conseguir esa unión entre lo físico y un estado mental”. Contrariamente a sus colegas del pop, Segal no se inspiraba tanto en los productos y usos de la sociedad de consumo, sino de las personas que le rodeaban. Su mujer, Hellen, sus amigos, sus vecinos fueron los modelos de muchas de sus esculturas.

David Janis, que le representó desde 1965. A principios de los setenta, sus obras se rodearon de colores vivos, otorgándoles una gran brillantez visual, en épocas de revoluciones juveniles en Estados Unidos. También empezó a realizar encargos públicos en bronce y a poner sus esculturas en la calle. En 1983 realizó Gay liberation, retrato de dos parejas homosexuales que se instalaron en el Christopher Park, en el Village. Entre sus últimas esculturas se encuentra el Memorial de Franklin D. Roosevelt en Washington, de 1997, en la que recreó, a través de cinco figuras, la cola del pan durante la Gran Depresión.

El escultor hablaba a menudo de la influencia que ejerció su primera vocación de pintor en su obra posterior. “Me gusta el olor a pintura, las pinceladas”, comentó en una entrevista. “Pero me trasladé a una creación en tres dimensiones porque todos esos conceptos abstractos tan inteligentes y esas ideas tan interesantes sobre arte se quedaban planas en el lienzo”.

George Segal se crió en el seno de una familia judía modesta del Bronx. Su padre poseía una carnicería que pronto vendió para instalarse, en 1940, en una granja del sur de Brunswick, en New Jersey, para criar pollos. Fue allí donde el escultor creó todas sus obras y donde murió.

“La gente llama a lo que hago esculturas, pero yo siento que me encuentro frente a un hombre en su vida diaria”, dijo Segal. El éxito tardó en llegar. Pero, en 1962, gracias a colectivas en las que también estaban incluidos artistas como Claes Oldenburg o Yayoi Kusama, pasó a formar parte de los nuevos realistas, uno de los grupos que lanzaron el arte pop.

“Segal tenía un conocimiento muy sofisticado y profundo de la gente, y es lo que expresaba a través de su escultura”, dijo su representante David Janis, el día de su fallecimiento el 9 de junio de 2000.

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