Antonio Saura

Akad, 1960
Óleo sobre tela
130 x 97 cm

Empezó a pintar y a escribir mientras vivía en Madrid, en 1947, mientras se recuperaba de una tuberculosis que lo mantuvo inmovilizado durante cinco años. Antonio Saura tenía 17 años de edad cuando sintió el llamado del arte.

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Nació en Huesca, España, el 22 de septiembre de 1930. En sus primeras experiencias pictóricas reivindicó la influencia de Arp y Tanguy, pero con un estilo propio.

Creó numerosos dibujos y pinturas de carácter onírico y surrealista en los que generalmente representaba paisajes imaginarios que plasmaba en una materia plana, lisa y rica en color.

Su primera estancia en París fue en 1952. Viaje que repetiría en diversas ocasiones, el segundo período en París fue entre 1954 y 1955 durante el cual conoce a Benjamin Péret y frecuenta al grupo de los surrealistas, de los que pronto se distanciará junto con su amigo el pintor Simon Hantaï. Empleó entonces la técnica del grattage, adoptando un estilo gestual y una pintura radicalmente abstracta, colorista, de concepción orgánica y aleatoria. Empezó a pintar ocupando el espacio del lienzo de varias y muy diversas maneras, creando estructuras formales propias que no dejará de desarrollar. Las primeras apariciones de sus formas que pronto se convertirán en arquetipos del cuerpo de la mujer o de la figura humana, dos temas fundamentales que ocuparán lo esencial de su obra. A partir de 1956 Saura inició sus grandes series, Damas, Desnudos, Autorretratos, Sudarios, Crucifixiones, que pintó tanto sobre lienzo como sobre papel.

En 1957 fundó en Madrid el grupo El Paso, que dirigió hasta su disolución en 1960. Conoció a Michel Tapié. Su primera exposición individual fue en la galería de Rodolphe Stadler, en París, donde expondrá de forma constante a lo largo de toda su vida. Stadler lo presenta a Otto van de Loo, en Múnich, y a Pierre Matisse en Nueva York, quienes también expondrán su obra y lo representarán. Su paleta de colores se limitó entonces a los negros, grises y marrones. Se afirmó en un estilo propio e independiente de los movimientos y las tendencias de su generación. En ese tiempo su obra se inscribe en la línea de Velázquez y Goya y entra en los principales museos.

A partir de 1959 se dedicó a una prolífica obra gráfica. Ilustra de manera original numerosos libros como Don Quijote, de Cervantes, 1984, de Orwell, Pinocho en la adaptación de Nöstlinger, Tagebücher, de Kafka, Tres visiones, de Quevedo, y otros muchos. En 1960 empezó a esculpir y realizó obras compuestas con elementos de metal soldado que representan la figura humana, personajes y crucifixiones. En 1967 se instaló definitivamente en París. En ese tiempo participó activamente en la oposición a la dictadura franquista y formó parte de numerosos debates en los ámbitos de la política, la estética y la creación artística. Su registro temático y pictórico se amplió, al tiempo que salió a la luz la serie Mujer-sillón, los Retratos imaginarios, El perro de Goya y Retrato imaginario de Goya. En 1971 abandonó la pintura sobre lienzo, que retomará en 1979, para dedicarse a la escritura, el dibujo y la pintura sobre papel. A partir de 1977 empezó a publicar sus escritos y realizó varias escenografías para el teatro, así como para el ballet y la ópera. En 1983 creó una importante serie de retratos titulada Dora Maar o Dora Maar visitada. Desde esa fecha y hasta su prematura muerte retomó y desarrolló magistralmente el conjunto de sus temas y figuras para producir, tal vez, lo mejor de su obra.

Antonio Saura murió en Cuenca en 1998.

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